De chica mamá me leía todas las noches un libro, no dormía si no tenia mi cuento con final feliz. Ella se sentaba a mi lado mientras me acariciaba el cabello y me relajaba, cayendo en un mar de sueños... una nube borrosa que me absorbía y alimentaba mi alma para hacerme cada noche más feliz. Será por eso que me gustan los finales felices...
No hay comentarios:
Publicar un comentario